jueves, 14 de diciembre de 2017

Marina Aguilar Romero 2º "C"


VICTORIA ROMERO LÓPEZ
La mujer más importante en mi vida”

Por: Marina Aguilar Romero del segundo año grupo “C”

En el mundo existen mujeres buenas con las que puedes tener un hombro para llorar, la que te dice en un momento difícil que ella estará ahí, la que te demuestra que eres importante para ella, la que sabe que estas triste y te dice “¿quieres un abrazo?”, ella no sabe realmente lo que estas sintiendo, pero créeme que te ofrecerá su mejor versión porque sabe que la necesitas; sobre todas las cosas nunca te va a abandonar y te dirá “un te quiero” sincero; ella es un ejemplo de todo lo que antes he mencionado.

Su historia comienza un 25 de febrero de 1880, el día en que nació y también el día en que su madre fue abandonada por aquel hombre que ella nunca pudo llamarlo “padre”.


Su infancia fue dura al ser su madre padre a la vez, teniendo además dos hermanos más. Carecían de comida y de ropa, pero eso no era motivo para que ella fuera infeliz, veía las cosas diferentes como a los demás les parecía su situación.



Seguía creciendo como cualquier niña, sus sueños eran cada vez más grandes; además todo se reflejaba cuando entró a la primaria a los 10 años; se sintió tan bien de poder salir adelante. Ir a la escuela era su mayor anhelo.

A los 16 años se graduó de la primaria, para ella fue un gran logro; quería seguir estudiando para superarse, pero en la secundaria no la aceptaron por la edad que tenía. Fue una piedra más en su camino de ser alguien mejor, pero fue uno más de los obstáculos que pudo superar.



Consiguió un trabajo para apoyar en los gastos de su casa, fue ahí donde conoció a aquel joven que le lleno su vida de alegría, fue un gran apoyo para ella.



A los 19 años, decidió formar una familia considera ella que fue la mejor decisión que pudo haber tomado. Al estar viviendo juntos tuvieron a su primera hija fue difícil adaptarse a las horas de desvelo, pero pudo hacerlo.

Tuvieron 3 hijas más y un hijo que hoy son su más grande orgullo. Trata de que sus hijos sean unas personas con principios y valores para hacer la diferencia en el mundo, también se siente orgullosa de que sus hijos tengan buenas calificaciones y se siente feliz con la vida que lleva.

No se arrepiente de la vida que tuvo cuando era pequeña porque supo salir adelante con optimismo.

Ella es un claro ejemplo de que podemos levantarnos de las tantas caídas que podamos tener en la vida. Cada tropiezo que tengamos, es una enseñanza y una motivación de decir ¡yo puedo lograrlo! Animo tú puedes cambiar el rumbo de tu vida.



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